lunes, 1 de junio de 2015

La aprendiz del desamor



Hace muchos años, el hombre era el único que tenía poder, tenía derecho a hablar de política, de ejercer el voto o participar en cualquier actividad social; las mujeres estaban en casa cuidando a los hijos y atendiendo el hogar mientras los maridos estaban por fuera. En realidad sé que algunos estaban esperando que dijera que esto no tiene que ver con el escrito que plasmaré, pero realmente si se conecta mucho, principalmente porque aún se vive una era un poco machista, no generalizo, pero si hay hombres que siguen creyendo que viven en aquella época…

Concéntrese y lea:

‘Tan linda y sin novio’, ‘tan bonita que te verías conmigo’, ‘estaba esperando a alguien así como tú’, ‘¿cuándo es que tú y yo vamos a estar juntos?’, ‘me gustas en serio’ y algunas otras frases más, son las insignias casi bíblicas del libro de los hombres titulado: Cómo conquistar a una mujer.

He vivido y conocido a personas que les ha pasado, no hay como la experiencia, son pequeñas cosas que se vuelven como un canon y se perpetúan en el tiempo, pero quedan como un aprendizaje. Ella es una joven soñadora, tímida, extrovertida cuando se siente en un ambiente de confianza, amorosa, tierna, respetuosa, entregada, pero ante todo ella es fiel. Él es descomplicado, cree tenerla comiendo de la palma de su mano, se cree superior, piensa que su belleza física basta para enamorarla, pero se toma el trabajo de agregar algunas de aquellas repetitivas frases para lograr engancharla.

Ha pasado un tiempo, ella se ha sentido atraída por él, comienzan a salir y a entablar una ‘relación’ que se volvía cada vez más seria para ella y un tanto pasajera para él. Comienzan los grandes detalles para conquistarla del todo: Cajas de chocolate, serenatas en la ventana, cartas escrita por él, invitadas a salir, mensajitos con las amigas, todo muy formal los 3 primeros meses. Sigue transcurriendo el tiempo y ya los detalles se ven esporádicamente en la relación, las salidas son pocas y las cartas han desaparecido completamente, ella sigue igual de amorosa pero esta vez ya se siente un poco enamorada, su actitud no ha cambiado nada, es más cree que la relación va creciendo; él no piensa lo mismo.

Salen a relucir cosas mal hechas, las peleas que duran semanas, las prohibidas salidas de los padres y las infaltables pero acertadas confrontaciones con las amigas: ‘Él no es el hombre que necesitas’, ‘él está jugando contigo’, ‘amiga, él no te quiere como tú a él’, ‘él no demuestra interés en la relación’, y otras oraciones lanzadas con firmeza para que ella se dé cuenta de que los detalles y las atenciones han desaparecido y básicamente eso es lo  que permite que la relación crezca.

Ella cree que él se siente un poco confundido, que tal vez la relación se ha vuelto monótona y comienza una misión para ‘reconquistarlo’. Hace mil cosas por verlo feliz, por estar bien con toda su familia, por tratar de que los padres lo acepten nuevamente, por verlo sonreír.Ha sido un gran trabajo el que ella ha hecho, él no quiere pasar más tiempo con ella, es más quiere que el sexo sea quien defina si sigue o si termina su relación; ella es inocente en eso, no se siente completamente segura para entregarle su virginidad, puesto que él no ha hecho nada por crearle un ambiente de amor, respeto, fidelidad y entrega en todo el tiempo que llevan juntos, es entonces cuando ella se niega ante la petición de él. Él le termina. Ella se siente mal, pero cree haber hecho un bien con su decisión.

Ha pasado un año y medio en el que no hablan, no se miran, no se llaman. Él la ha vuelto a ver, está aún más hermosa que antes, ella luce natural, sus ojos verdes y su cabello castaño hacen un juego espectacular al girar lentamente hacia él, no existe palabra para describir el momento, los dos quedan atónitos, no saben si hablarse, ignorarse o saludarse como cualquier conocido. Ella decide ignorarlo, sigue su camino, mientras él sigue mirándola encantado.

Corre detrás de ella, la detiene, la mira como si hubiese olvidado su rostro y estuviera buscando su parecido en el más recóndito pensamiento hasta que decide hablarle: “Estás hermosa, ¿por qué no me saludas? – A caso, ¿no recuerdas los momentos lindos que vivimos?... perdón, ese es otro punto en el que ellos nos creen débil, porque me imagino que pensarán que caeremos rendidas a sus pies porque por fin se dignaron a recordarnos.

Ella lo mira, sonríe y le responde: “Tú te fuiste sin avisar como cualquier delincuente a punto de ser descubierto, tú decidiste terminar la relación porque creías que el sexo podía fortalecer algo que ya venía roto desde hace tiempo, tú fuiste quien dejaste de hacerme sentir bella e interesante para ti y no siendo más siempre decidiste por mí. ¿Por qué crees que debería saludar a alguien que nunca me conoció totalmente, que fingió ser mi amigo o pareja y no valoraba los detalles que tenía cuando estaba con él y quien creía reconquistarme con sus frases clichés? Él estaba atento a cada palabra, no encontraba cómo contrarrestar lo que ella decía, era cierto todo. Ella giró su cuerpo e iba a continuar su camino, cuando de repente voltea hacia él y le dice: “No te sientas mal por lo que te dije, el caso aquí es que no eres tú soy yo”

Tantas excusas, tantas fallas, tantas desatenciones y tantas frases repetidas habían hecho de ella la mejor aprendiz.


FRASE DEL DÍA:

- Valora  la persona que tienes contigo, muchas veces nos damos cuenta de lo que tenemos cuando lo hemos perdido.


Por: Lucía Peláez.


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