Hace tiempo no nos leíamos, solía pasar por aquí y dejar un pedacito de mí cada semana, pero entre rutinas y nuevas costumbres el hábito de escribir estaba siendo olvidado por mis no afanados días.
He vuelto, esta vez con una chispa distinta que ya no pinta el fuego de azul, a un lado las frases discretas y las palabras dulces que ocultan un trago amargo, descartado el mensaje subliminal y la aparente inocencia. Los días van corriendo contra el reloj, las horas compiten con los minutos y poco a poco los minutos se hacen más lentos y las horas pasan más rápido, ya no hay tiempo de hablar con rodeos, ya no hay descaro que sea juzgado ni realidad que sea prudente, entonces ¿porqué tengo que cuidarme de ofender? a nadie le importa lo que a mi me ofende cuando salgo a la calle, hablemos sin tapujos que la inocencia se ha agotado en los ancianos.
Tómese un momento, ahora sí, Concéntrese y lea.
Ella, delicada y dulce, tan inteligente como pocas, tan hermosa como ella sola. Sentada con las puertas abiertas y las manos al volante, llorando y buscando respuesta en el silencio de la noche, la madrugada llegó y entre lagrimas y oraciones su respuesta encontró.
Parecía perfecta, no había en ella error, ocultaba tras su sonrisa todos los temores, las inseguridades, las confusiones, los miedos, y su mirada disfrazaba la inmadurez que llevaba siempre consigo; sus redes sociales mostraban todo lo que ella quería parecer, era perfecta, de buenas costumbres, pocos amigos y muy preocupada por su buena reputación. Hoy no es lo mismo, tiene una historia negra que nunca publicó.
Mantuvo la prudencia y las buenas costumbres hasta que se enamoró, resultó ser tan imbécil como todas, cayó en las peligrosas y delicadas garras del amor, tragó cada mentira sin masticar, soñó todos los días y se ilusionó, no puso freno porque entregó todo, ya no tenia nada suyo, todo pertenecía a quien su inocencia se llevó, todo terminó, nunca fue real, lo único real era lo que ella sentía y que ahora ya no está, pero ese sentimiento no se fue solo, se llevó la mitad de su ser y la otra mitad se volvió tan duro y desenfrenado que no midió tiempos ni espacios para comenzar a cometer errores sin remordimiento, todo se transformo en una carrera callejera, muchas velocidades, mucho peligro, mucha diversión, siempre ilegal y lleno de emoción.
La inocencia murió y las buenas costumbres fueron olvidadas, no fue tan rápido salir del desamor, aparecieron muchos lobos vestidos de ovejas y muchos cazadores escogiendo la presa y esta tan torpe en menos de nada se vio devorada por un león rugiente que hace tiempo la asediaba pero ahora la vio débil y no dudó en atacar.
Entregada al placer disfrutaba cada copa amarga como dulce a su paladar, lobos rapaces y hambrientos, se mezcló entre ellos, los miró de cerca y los retó, ella creía ganar pero solo seguía las señales que cada lobo dejaba al caminar. Un día despertó con su cabello rebelde como la melena de un león, su cabeza a punto de estallar, la realidad estaba de vuelta pero no recordaba nada de su ilusoria verdad; había sido una noche desenfrenada llena de placer, el sexo desmedido y bien disfrutado como usualmente se suele creer , cada trago tomado sin vergüenza alguna, palabras que deberían ser censuradas, placer en cada minuto, rebeldía, una noche llena de sudor y poco pudor, carcajadas y con la compañía de quien ha estado en cien camas más, se ha pasado el efecto de la noche ahora todo pesa, la soledad volvió, la tristeza se hace más fuerte, ya solo queda la mitad del retazo de ser que aún sobrevivía, entre mejor se disfrutaba la noche más cercano al infierno estaba el día, ya no aguantaba más, ella estaba a punto de estallar, necesitaba alguien que la consolara, que la amara y la abrazara en realidad.
El placer en su cuerpo solo dejaba un espíritu cada vez más apagado, el alma caminado hacia el infierno, ya no había posibilidad de volver el tiempo y corregir todo, pero si de comenzar una noche distinta, dormir y descansar, llenar el día de paz, ella decidió hablar, ella decidió perdonar, ella ahora se ha desviado ya no tiene nada que ocultar, decidió asumir su verdad y dejar de creer que no servía para más, ella ahora tiene un amigo que la abraza cada día y la eligió para convertirla en su mejor amiga, ella ahora no llora, solo ora, ella ríe y ahora su ser ha vuelto a nacer, ella fijó su mirada en el cielo, Él la escuchó, no la juzgo y la amó, este amor si fue real, ella perdió el miedo y conoció el lado bueno de volverse a enamorar.
"De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él crea no se pierda, más tenga vida eterna" JUAN 3:16
No hay comentarios:
Publicar un comentario